sábado, 3 de mayo de 2014

Historia fragmentada... o fragmentos de una historia

Se sentía perdida, golpeada, sin aire... no había imaginado reencontrarlo, saber de él, nunca.
Había acomodado su vida alrededor de ese vacío, o al menos así lo creía, y de repente esa ausencia se hizo absolutamente presente en el conocimiento de la ausencia sin vuelta atrás, la definitiva... y dolió, como no esperaba que doliera y sintió que la orfandad se apropiaba de cada centímetro de su piel.
Intercambio de mails, mensajes, chats, con ella, la compañera de su vida, quien logró imprimirle cierta dirección al derrotero errático de su vida de barrilete desprendido y luego un encuentro que marcó su vida para siempre. 
Un abrazo tímido, con miedo, recatado, marcó el comienzo de la charla. Se miraban de reojo mientras pateaban nerviosas intentando encontrar el primer bar que fuera testigo de eso que no sabían como se desarrollaría ni en que terminaría... Al sentarse, la compa la miró fijo: "tenés sus ojos. La misma mirada profunda y tierna" y esos ojos que aparentemente eran iguales a los de él se llenaron de lágrimas.. lloraba de bronca, de incomprensión por la falta de cariño y el rechazo, de agradecimiento a ella por buscarla e intentar ayudarla a rellenar huecos de su historia y se descubrió buscando la mano de ella con su mano, intentando de alguna forma conectarse con él a través de quien tanto lo quiso.
Pasaron las horas contándose a sí mismas, a él, poniendo imágenes congeladas en contextos vivos. Historia dolorosa, complicada, de abandonos y persecuciones... de un idealista desencantado y con serias carencias afectivas, de un hombre marcado, de un hombre como todos, falible...
Y les quedaron huecos en la historia, respuestas que se fueron con él... y la chica que tiene sus ojos sigue sin entender, le sigue doliendo el rechazo, aunque de a poco, a través de otros, de libros, de amigos (sobre todo felinos) que se convierten en hermanos y pilares, intenta conocerlo, meterse en su historia, la de él, la de ella... irse conectando y como puede, en la distancia insalvable, decirle que está bien, que todos erramos, aunque hubiera preferido que no fuera con ella...

Hasta la vista viajero errante... quizás nos crucemos alguna vez.