viernes, 11 de julio de 2014

El mundial desde acá

No soy seguidora de fútbol. No soy fanática, no tengo equipo (más allá del adquirido a través de la historia familiar), no sé de historia del deporte y por una cuestión de edad jamás he visto a Argentina ganar o siquiera acercarse a ese tan preciado puesto. Ya podrán catalogarme como "boluda alegre", "fanática oportunista" o "paracaidista del mundial"... no serán originales, durante este último tiempo he sido receptora de esos apodos, sumados a miradas de incomprensión, suspicacia o lisa y llana desconfianza ante mis nervios o ansiedad por un partido a jugarse.
A pesar de todo esto, la realidad, la mía al menos, es que este mundial me partió la cabeza. Mi realidad es que me he descubierto mirando partidos de equipos que jamás había visto, escuchando (y callando) a periodistas deportivos de toda índole, googleando videos, porque la tele no alcanzaba, siendo monotemática, descuidando laburo... todo aquéllo que hasta ahora no sólo me había perdido de sentir, sino que no entendía y no compartía. 

Este mundial me permitió soltarme, gritar, saltar, demostrar todo lo que estaba viviendo, sin vergüenza, sin pensar en el "que dirán", sin dosificar... Entendí que la piel de gallina y la mirada húmeda por la emoción, por la liberación de la tensión, son parte fundamental de quienes somos, como pueblo, como país. La joda argentina, la picardía, la velocidad que nos caracterizan me fanatizó... vernos afuera, saludándonos, coreando como si fuéramos una sola garganta, una pared de sonido que colmó cada espacio, me sacudió hasta la médula... Un amigo me dijo "es lindo ver al pueblo feliz" y yo, hoy, agregaría, "es lindo sentirse parte de ese pueblo".

Entendí esa frase tan trillada de "qué lindo que es el fútbol" y no sé aún si es por el deporte en sí o por lo que genera... por esos miedos y ansiedades compartidos, por las ganas, por la pasión, las sonrisas y guiños cruzados en la calle después de un partido ganado, las lágrimas que sabés compartidas por millones, por el abrazo con los tuyos (que por estas fechas son todos)

El domingo vamos por todo, vamos a sortear ese mínimo espacio que nos separa del sueño. Vamos a sufrir de nuevo, porque vale la pena, porque este sufrimiento y este temor son de los lindos, son de los que nos hermanan. Vamos por más, porque estos tipos que no conozco nos han brindado todo y no dudo que dejarán su última gota de energía para traernos la gloria... por ellos, que logran por un rato que seamos uno:

VAMOS ARGENTINA CARAJO!!

sábado, 3 de mayo de 2014

Historia fragmentada... o fragmentos de una historia

Se sentía perdida, golpeada, sin aire... no había imaginado reencontrarlo, saber de él, nunca.
Había acomodado su vida alrededor de ese vacío, o al menos así lo creía, y de repente esa ausencia se hizo absolutamente presente en el conocimiento de la ausencia sin vuelta atrás, la definitiva... y dolió, como no esperaba que doliera y sintió que la orfandad se apropiaba de cada centímetro de su piel.
Intercambio de mails, mensajes, chats, con ella, la compañera de su vida, quien logró imprimirle cierta dirección al derrotero errático de su vida de barrilete desprendido y luego un encuentro que marcó su vida para siempre. 
Un abrazo tímido, con miedo, recatado, marcó el comienzo de la charla. Se miraban de reojo mientras pateaban nerviosas intentando encontrar el primer bar que fuera testigo de eso que no sabían como se desarrollaría ni en que terminaría... Al sentarse, la compa la miró fijo: "tenés sus ojos. La misma mirada profunda y tierna" y esos ojos que aparentemente eran iguales a los de él se llenaron de lágrimas.. lloraba de bronca, de incomprensión por la falta de cariño y el rechazo, de agradecimiento a ella por buscarla e intentar ayudarla a rellenar huecos de su historia y se descubrió buscando la mano de ella con su mano, intentando de alguna forma conectarse con él a través de quien tanto lo quiso.
Pasaron las horas contándose a sí mismas, a él, poniendo imágenes congeladas en contextos vivos. Historia dolorosa, complicada, de abandonos y persecuciones... de un idealista desencantado y con serias carencias afectivas, de un hombre marcado, de un hombre como todos, falible...
Y les quedaron huecos en la historia, respuestas que se fueron con él... y la chica que tiene sus ojos sigue sin entender, le sigue doliendo el rechazo, aunque de a poco, a través de otros, de libros, de amigos (sobre todo felinos) que se convierten en hermanos y pilares, intenta conocerlo, meterse en su historia, la de él, la de ella... irse conectando y como puede, en la distancia insalvable, decirle que está bien, que todos erramos, aunque hubiera preferido que no fuera con ella...

Hasta la vista viajero errante... quizás nos crucemos alguna vez.